Hoy hablaré sobre el primer juego que definió en su
totalidad el término “Hack And Slash”:
Devil May Cry.
En el juego tomamos el papel de Dante Sparda, un cazador de
demonios por oficio que tiene tiempo sin recibir un buen trabajo. Su espera
termina cuando es atacado por una misteriosa mujer que le pide que vaya a la
Isla Mallet, pues está por resurgir el emperador de los demonios: Mundus. A lo largo de la historia se van
revelando diferentes cosas acerca del origen de Dante, su pasado, su familia, y
el por qué es un cazador de demonios.
El juego consta de varios niveles denominados misiones, en
las que el jugador explora el castillo de la isla derrotando enemigos hasta que
llega a determinada sala, consigue un objeto clave o derrota a un jefe. Las
misiones tienen una puntación que se califica desde “D” hasta “SSS” que es la
más alta, y depende del daño recibido, el tiempo en que se completó la misión,
el dinero conseguido (gemas rojas), y que tan “Stylish” fue el combate.
El “estilo” se califica de manera que para sacar un puntaje
alto tienes que hacer diferente combos, alternar entre armas meele y armas de
fuego, evitar que te interrumpan los combos, y no dejar pasar mucho tiempo
entre éstos (definitivamente, Hack And
Slash).
Eso sería todo acerca de esta parte de la saga, la siguiente
semana será sobre Devil May Cry 2 (el peor de todos en mi opinión, por diversas
razones (de las cuáles hablaré en la siguiente entrada), hasta la otra.
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